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Actualidad · 1 jun 2026, 8:54 p. m.

Un robo de fibra óptica destapó la corrupción y expuso a un funcionario con miles de dosis de drogas

Millones de dólares, sospechas de coimas y una trama que se bifurca en distintas áreas de la gestión pública

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Todo empezó como un robo en un depósito de fibra óptica de Arsat, la empresa nacional de telecomunicaciones, pero a medida que la investigación avanzó, afloraron pruebas que complican a funcionarios en delitos de corrupción.

El robo fue raro. Requirió un gran despliegue y varios días de trabajo, según declaró un especialista en la causa. Las cámaras de seguridad que debían custodiar el predio no funcionaban. Escuchas judiciales afianzaron luego la hipótesis de que el depósito robado habría sido adjudicado con una licitación irregular. Los investigadores sospechan que a cambio de sobornos.

El principal acusado es Facundo Leal, expresidente de Arsat durante la gestión de Alberto Fernández, reconvertido en funcionario del gobierno de Javier Milei como titular del Orsna, el organismo que controla el sistema de aeropuertos nacionales. Leal es el protagonista del último giro de esta trama y el más llamativo: los investigadores le encontraron más de 2 millones de dólares en efectivo y una cantidad de drogas equivalentes a miles de dosis recreativas.

El 4 de enero de 2024, empleados de Arsat descubrieron que en 15 contenedores que estaban en un depósito en San Fernando faltaban flejes de cobre y componentes internos de equipos de fibra óptica que se usan para llevar internet de alta velocidad a todo el país. No fue un robo sencillo: Marcelo Garozzo, del área de Infraestructura de Arsat, declaró que un asalto semejante requirió escaleras, herramientas especiales y varios días de trabajo durante el horario diurno.

El depósito era operado por la firma Argentina Logistic Services SA. Las cámaras de seguridad no funcionaban y el cerco eléctrico perimetral llevaba tiempo cortado.

La denuncia del robo quedó radicada en el juzgado federal de San Isidro a cargo de Lino Mirabelli y en la fiscalía de Fernando Domínguez.

A medida que el caso fue avanzando, se amplió la investigación porque aparecieron indicios de corrupción en la contratación de la empresa de logística que custodiaba el predio. Se analizaron comunicaciones y la semana pasada se ordenaron más de una decena de allanamientos. Incluyeron inmuebles de Leal en la ciudad de Buenos Aires y en Mendoza.

Lo que encontraron los investigadores abrió un tercer capítulo del caso: en lo de Leal había más de 2,4 millones de dólares, monedas de otros países -algunas exóticas, como chelines tanzanos- y una importante cantidad de drogas.

Leal es un mendocino que desembarcó en Arsat hace 20 años, cuando se creó el organismo. Llegó junto con el primer presidente, Rodolfo Gabrielli, un peronista que había sido gobernador de Mendoza. Entre 2022 y 2024, durante el gobierno de Alberto Fernández, Leal presidió Arsat.

En 2025, el gobierno de Milei lo puso al frente del Orsna, el organismo que regula y supervisa el sistema aeroportuario nacional, un cargo que otorga mucho poder y que ejerció hasta enero de este año. Siempre siguió siendo, en paralelo, empleado de planta permanente de Arsat.

Leal renunció al gobierno de Milei en enero, junto con Luis Pierrini, otro mendocino que era hasta entonces el secretario de Transporte de la Nación. Los dos habrían sido “invitados” a dejar el Gobierno por haber viajado a Barcelona en un avión privado ligado a Pablo Toviggino, tesorero de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). Carlos Pagni informó que se trató del mismo avión que trajo al gendarme Nahuel Gallo de Venezuela a la Argentina.

No está claro todavía qué apoyos políticos les permitieron a Leal y a Pierrini ascender a cargos tan relevantes en esta gestión, pero se trata de funcionarios que tejieron toda clase de lazos. Pierrini, conocido en Mendoza como un hombre de muy buen pasar económico, secunda al empresario Daniel Vila en el club Independiente Rivadavia, de Mendoza. También se le adjudica una relación con Leonardo Scatturice, un hombre de negocios muy cercano a Santiago Caputo, con un pasado en el espionaje y una muy diversificada cartera de inversiones.

En el departamento de Leal del barrio de Palermo se encontraron más de US$670.000 en una caja fuerte. Pero lo más llamativo es que además se hallaron 128 gramos de ketamina, 164 gramos de cristal MDMA, 72 pastillas de MDMA, es decir, drogas sintéticas, y 14 gramos de clorhidrato de cocaína. Según reportes de organismos especializados, los 128 gramos de ketamina equivalen a entre unas 1700 y 4300 dosis recreativas moderadas. Según declaró Leal en los tribunales, era para consumo personal.

Entre los elementos hallados también había 15 cucharas presuntamente utilizadas para consumo, un vaper con aceite de cannabis y 15 bolsas tipo Ziploc.

En la casa de Leal de Palermo también fueron secuestrados 165 euros, $2.486.200 pesos argentinos, 69.100 pesos uruguayos, 6258 reales, 3040 pesos mexicanos, 302.000 pesos colombianos y 2000 chelines tanzanos.

Pero la mayor cantidad de dinero se secuestró en el domicilio de Leal de Mendoza, que también fue allanado: allí había cerca de US$1.700.000.

En un primer momento, el caso se limitaba a la investigación de un robo de material sensible de Arsat, pero las características de ese hecho desataron la sospecha de un presunto pago de coimas. La sospecha es que los funcionarios de Arsat que debían controlar al proveedor eran, en paralelo, sus beneficiarios. La firma Argentina Logistic Services (ALS) y 10 personas están bajo investigación. El fiscal pidió las primeras indagatorias por una serie de delitos que incluyen, además de cohecho, defraudación contra la administración pública, malversación de caudales y negociaciones incompatibles con la función pública.

Además, se abrió una investigación específica por las drogas encontradas en lo de Leal, que la semana pasada ya declaró en indagatoria -exclusivamente por los estupefacientes- y dijo que no comercializaba sustancias sino que las consumía.

El otro ex alto directivo de Arsat acusado en la misma investigación es Gerardo Boschin, que fue gerente de compras del organismo durante la gestión de Alberto Fernández y que, como Leal, obtuvo un cargo importante en el gobierno de Milei, que lo nombró presidente de Trenes Argentinos, puesto que ocupó hasta enero pasado. Como Leal, nunca dejó de ser empleado de planta permanente de Arsat.

Boschin fue determinante en la contratación del depósito donde se guardaba la fibra óptica robada a Arsat. De acuerdo con las comunicaciones analizadas en la causa, él les filtraba el estado interno del expediente a los empresarios que supuestamente concursaban mientras el proceso administrativo estaba en marcha. Mensajes recuperados de los teléfonos secuestrados aluden a dinero en efectivo que Boschin habría recibido en las oficinas de Arsat de parte de empresarios beneficiados por sus gestiones. Boschin renunció a Trenes Argentinos en enero, junto con Pierrini y Leal.

El juez debe decidir ahora si hace lugar a los pedidos de indagatorias que presentó la fiscalía. El viernes pasado dispuso el secreto del sumario. Mientras tanto, se siguen analizando los documentos, teléfonos y computadoras secuestrados.

Resta definir además qué destino tendrá la parte del caso que investiga la droga encontrada en lo de Leal. Todo indica que esa parte de la investigación se desprenderá del resto del caso y será enviada a los tribunales federales de Comodoro Py porque fue en la ciudad de Buenos Aires donde se produjo en hallazgo.