
Actualidad · 17 oct 2026, 3:34 p. m.
Refinanciación de deudas: claves y precauciones al negociar con un banco
En un contexto de alta morosidad en los hogares, las entidades financieras ofrecen diversas alternativas para reestructurar créditos; cuáles son las variables principales a tomar...
El crecimiento de la mora comenzó a estabilizarse y podría llegar a un techo. Los últimos datos oficiales del Banco Central (BCRA) indicaron que, si bien el ratio de morosidad del crédito total del sistema financiero al sector privado subió de forma marginal por el alza generalizada de la irregularidad en la cartera de las empresas, los atrasos de las familias descendieron por primera vez desde marzo de 2024, aunque haya sido de forma leve.
Esto se da en un contexto donde, en los últimos meses, se llevaron a cabo diferentes iniciativas de reestructuración de deuda por parte de los bancos, los cuales ofrecen opciones para que sus clientes regularicen su situación. Si bien las entidades financieras ofrecen condiciones que pueden beneficiar a sus clientes para cumplir con sus compromisos, es importante tomar precauciones al momento de negociar las pautas de la refinanciación para no incumplir en los pagos.
El primer paso es hacer un presupuesto
“Lo mejor es hacer un presupuesto familiar lo más sincero y ajustado posible”, recomendó Guillermo Barbero, socio de First Capital Group, antes de solicitar una refinanciación con el banco. Sostuvo que es necesario tomar en cuenta todos los ingresos y egresos, incluso los pequeños gastos. A partir de ese cálculo, se puede determinar el valor que se puede afrontar mensualmente.
“Nadie está exento de pedir refinanciamiento, pero hay que ser sincero y dar confiabilidad, con intención de remediar la situación”, afirmó el especialista. A su vez, cuando se incurre más de una vez en una irregularidad, queda un antecedente que luego puede limitar el acceso al crédito en el futuro.
También sostuvo que es importante calcular el dinero disponible para repartir en las deudas que se tienen con todos los acreedores. Para ello, lo mejor es comunicarse con aquellos con los que se registran los montos más importantes para poner la deuda en regla, y así normalizar la deuda lo antes posible y evitar plazos exigentes. Si se decide refinanciar con un acreedor a la vez, el proceso se termina extendiendo en el tiempo y se puede volver insostenible.
En caso de contar con un ingreso extraordinario, Barbero sugirió no tomarlo en cuenta para el plan de pagos, sino ahorrarlo ante cualquier imprevisto, porque no es dinero al que se pueda acceder de forma recurrente. En todo caso, se puede usar para ofrecer una amortización anticipada y hasta solicitar algún beneficio o descuento por este.
“No tiene sentido incumplir tras pagar los primeros dos meses”, remarcó. Esto se debe a que, al volver a incumplir, puede haber intereses punitorios, subas de tasas o plazos más exigentes. Por ello recordó que, en caso de no poder cumplir con lo acordado, se pueden cambiar las condiciones de la refinanciación antes de caer en mora.
Anticiparse al problema
“Una refinanciación puede ser una buena herramienta para ordenar las finanzas ante una dificultad puntual”, indicaron desde Santander. En ese sentido, sugirieron acercarse al banco ante las primeras señales de dificultad: “Cuanto antes se analiza la situación, más posibilidades hay de encontrar una alternativa adecuada”.
Sobre este punto, Maximiliano Coll, subgerente general de banca minorista del Banco Ciudad, sostuvo que no hace falta llegar a una situación extrema para solicitar la refinanciación. “De esa manera, se achica la deuda futura porque siguen corriendo intereses, los intereses de las tarjetas y se le suma el IVA”, explicó. Además, ayuda a evitar que se cierre la tarjeta de crédito tras un par de meses de retrasos.
Condiciones de la refinanciación
Desde Banco Galicia destacaron que existen distintas alternativas que permiten adecuar el esfuerzo financiero, como puede ser con actualización UVA. Es necesario entender cómo funciona la propuesta y considerar la evolución futura de la cuota para evaluar la capacidad del cliente de sostener ese compromiso en el tiempo.
“Más allá de la modalidad elegida, antes de refinanciar es importante conocer claramente el monto de la deuda que se está reestructurando, el plazo, la cantidad y modalidad de las cuotas, el costo financiero total (CFT), el monto total estimado a devolver y las condiciones previstas ante un atraso o una eventual cancelación anticipada. La cuota es una variable importante, pero no debería ser la única sobre la que se tome la decisión”, indicaron.
Además agregaron desde la entidad: “Si la evolución de ingresos después de un tiempo mejora, y se ve que la deuda sigue representando una parte importante, hay que evaluar cancelaciones anticipadas, que suelen no tener costo en pos de que el plan inicial sea exitoso”.
Por su parte, Coll señaló que los plazos más largos pueden ser una opción útil para reorganizar la situación financiera. Cuando la tasa de interés es fija, estirar a un período más largo (que puede ser de hasta 60 meses) cumple la función de achicar el valor de la cuota mensual para que sea más accesible y se adapte a los ingresos del cliente. “Si bien algunos pueden hacer el esfuerzo para pagarlo en menos tiempo, es cierto que a veces uno para poder reorganizar la situación financiera necesita más tiempo y que esto es una posibilidad”, concluyó.