viernes, 05 jun
25°C · Sáenz Peña

Actualidad · 5 jun 2026, 5:50 p. m.

Mundial 2026: Ismail Saibari, el chico de los pies torcidos que hace soñar a todo Marruecos

El mejor futbolista de la liga de Países Bajos comenzó como defensor, ya pasó por todos los puestos y dejó en el camino a los prejuicios

Compartir

“Les hablo con sinceridad. No puedo asegurarles que en el futuro su hijo vaya a caminar correctamente”. Tal vez no sea una cita textual, pero tampoco tendrá mucha diferencia con la realidad. Los padres de un niño de menos de dos años habían acudido a un consultorio del Departamento de Salud de Cataluña en Terrassa, el suburbio a 18 kilómetros de Barcelona donde vivían. El pronóstico del médico no hizo más que aumentar la preocupación por los pies del chico, que apuntaban exageradamente hacia adentro. Aun así, el doctor les indicó un tratamiento con un dispositivo ortopédico especial para ayudar a enderezar las extremidades y caminar recto. Lo usó durante más de un año, y funcionó. 24 años después, el protagonista añade un matiz que colaboró en la curación: “Nuestra familia es musulmana, creemos firmemente en Dios. Mi madre simplemente rezó para que eso sucediera. Ahora, gracias a Dios, tengo pies normales y un cuerpo sano”.

En la actualidad, esos pies están valorados en unos 60 millones de euros, y más que eso, pueden hacer feliz a un país entero. Son los de Ismail Saibari, el elegido como mejor jugador de la temporada en la Eredivisie, la liga de los Países Bajos; la gran aparición del fútbol de Marruecos después del cuarto puesto obtenido por la selección en la Copa del Mundo de Qatar; el hombre que se encargará de conducir a los Leones del Atlas en el nuevo Mundial a punto de comenzar.

Marroquí por herencia, español por nacimiento y belga por crianza, Saibari tenía varias cartas en la mano cuando a mediados de 2023 comenzó a consolidarse en el PSV Eindhoven neerlandés, que lo había fichado tres años antes desde el Genk de Bélgica.

View this post on Instagram

El primero en acercarse a conversar con él fue Roberto Martínez, que por entonces dirigía a los Diablos Rojos, la selección del país hacia dónde, en 2007, lo había llevado su familia, empujada por la crisis económica. El futuro crack tenía solo seis años. El actual entrenador de Portugal le ofreció sumarse al equipo que lideraban Thibaut Courtois y Kevin De Bruyne, pero la carta de Ismail ya estaba marcada: “Desde niño siempre he dicho que quería jugar para Marruecos porque mis padres son de allí. Siempre ha sido mi sueño y no he deseado otra cosa”, confesaría más tarde.

La convicción no demoró demasiado en tener su premio. En julio de 2023 fue parte de la consagración del combinado magrebí como campeón de la Copa de África Sub 23. Dos meses más tarde, el 12 de septiembre, en un amistoso contra Burkina Faso disputado en Lens, el chico que cuando vivía en Terrassa se imaginaba jugando en el Barcelona, entraba en el minuto 67 vistiendo la camiseta nacional que le había legado su familia. Los pies de Isamail Saibari se habían enderezado mucho tiempo antes, pero el camino hasta llegar a ese momento no siguió una línea recta.

Un club amateur de su localidad natal fue el punto de partida. Una vez en Bélgica, los padres lo anotaron en la academia del KVC Willebroek, ciudad distante 30 kilómetros de Bruselas. Dio el siguiente paso en el Beerschot y desde ahí saltó al centro de formación del Anderlecht, en la capital flamenca, donde festejó su primer título en la categoría Sub 13, aunque también fue el lugar en el que sufrió su primera gran decepción.

“Estaba jugando bien y en uno de los mejores clubes del país, pero me echaron un día antes de empezar la nueva temporada diciéndome que estaba gordo. Siempre creí que los directores de la academia no fueron honestos conmigo, porque si uno tiene sobrepeso puede adelgazar muy fácilmente. No me pareció una explicación convincente y me dolió mucho. Para mí era un honor jugar en el Anderlecht”, contó hace un año en una larga entrevista con el medio deportivo sueco Wenström Television. Sus padres lo ayudaron a salir del pozo anímico: “Me motivaron y me dijeron que tenía dos opciones, o me rendía, o trabajaba para alcanzar lo que quería. Doy las gracias por haber elegido la segunda”, señaló en esa misma charla.

El Mechelen fue la siguiente etapa, hasta que a los 16 años entró en los juveniles del Genk. Comenzó en la Sub 17 y siguió hasta la Sub 21. El mejor recuerdo de aquel tiempo para Saibari es un partido que definía el título de la categoría: “Marqué un golazo, ganamos 4 a 3 y salimos campeones. Contra el Anderlecht, claro”. Fue en el Genk donde se fue asomando al fútbol grande. En los últimos meses de 2019 jugó seis partidos de la UEFA Youth League. Allí lo descubrió el PSV, lo incorporó a su equipo Sub 21 y la carrera del hispano-belga tomó otra dimensión.

Durante este largo periplo, además de aprender el juego y fortalecer el carácter, Ismail Saibari fue adelantando su posición en la cancha. Arrancó como marcador central y lentamente fue pasando por todos los puestos del mediocampo hacia el arco contrario. El resultado es una característica que destacan todos los entrenadores y analistas: la polivalencia.

Según surge de la estadística que publica el portal Transfermarkt, desde su debut en el club neerlandés lleva disputados 53 encuentros como volante central, 42 como mediocampista ofensivo o enganche, 19 como extremo derecho, 13 como puntero izquierdo, 6 como centrodelantero y 1 como volante por izquierda. Su versatilidad se repite en la selección, donde en 29 actuaciones en 11 fue enganche; en 8, mediocampista central; en 7, extremo por alguna de las bandas; en 2, centrodelantero; y en 1, volante por izquierda. En el último amistoso de Marruecos, ante Madagascar, se ubicó como número 9 y marcó los dos primeros goles del 4-0 final. Como resumió Peter Bosz, su entrenador en Eindhoven: “Combina potencia con técnica y además tiene visión de juego. Puede decirse que es un jugador bastante completo”.

View this post on Instagram

Johan Bakayoko, delantero belga que actualmente está en el RB Leipzig alemán, conoce bien a Saibari, ya que compartieron siete temporadas entre el filial y el primer equipo del PSV, y para él no es ninguna sorpresa el presente de su excompañero. Hace tres años, en una charla con la página oficial del club, afirmaba que el chico de Terrassa podía convertirse en uno de los mejores jugadores de la Eredivisie: “Es muy especial, muy bueno en el uno contra uno y físicamente muy fuerte. Yo lo llamo Maradona”.

El paso del tiempo le dio la razón, y los números de esta campaña lo certifican. Son 25 tantos y 9 asistencias en los 53 partidos disputados, aunque las estadísticas serían más certeras si incluyesen los pases decisivos que abrieron la ruta hacia el gol, aunque no sumen en el rubro de las asistencias propias.

En la descripción de las cualidades de su amigo, Bakayoko indicaba que “sólo debe mejorar la definición”, un aspecto que la casualidad le ayudaría a perfeccionar. Primero en los juveniles y luego en el equipo principal de la entidad neerlandesa, Saibari tuvo la fortuna de que su entrenador fuese Ruud Van Nistelrooy, excepcional goleador del PSV, Manchester United y Real Madrid entre la segunda mitad de los años 90 y los comienzos del nuevo siglo. Saibari no desaprovechó la oportunidad. “Cuando estaba con él en el campo se notaba que mantenía intacto su talento. Mostraba un ejercicio de definición que parecía sencillo, pero cuando llegaba mi turno me daba cuenta que hacerlo a su mismo nivel era realmente difícil. Empecé a dedicarle cada vez más tiempo a ese aspecto del juego y fui ganando en confianza y serenidad”, recuerda hoy. De hecho, si algo destaca de sus últimos goles es la cabeza fría que exhibe para encontrar el hueco preciso antes de decidir el remate, así como la contundencia en el disparo.

Otro aspecto que destacan quienes han seguido desde cerca la trayectoria de Saibari es su fortaleza mental. “Cuando llegué aquí, él solía estar en el banco. Ahora es el jugador que da la cara en los partidos complicados”, subrayó Bosz en una conferencia de prensa hace apenas un mes y medio, cuando comenzó a barajarse la posibilidad de que el Bayern Múnich (interesado número uno) o algún equipo de la Premier inglesa abonara los 60 millones de euros que el PSV pide por su pase (cifra que marcaría un récord para la entidad de Eindhoven).

El jugador marroquí ha asumido el papel de líder, no sólo futbolístico, y quizás haya aprendido de algunos errores cometidos con anterioridad. En los octavos de final de la Champions 2024/25, por ejemplo, Bosz lo castigó dejándolo en el hotel en la revancha ante el Arsenal en Londres por llegar tarde a las citas con el resto del grupo (aunque cabe aclarar que la serie había quedado definida en la ida con un 7-1 a favor de los gunners).

Aunque el mayor escándalo se suscitó en la muy polémica final de la Copa de África de este año frente a Senegal. Llovía con fuerza en Rabat mientras se jugaba el alargue del partido y los recogepelotas le habían sustraído la toalla que usaba para secarse los guantes a Édouard Mendy, el arquero senegalés. El suplente, Yehvann Diouf, se dispuso a acercarle otra, y Saibari se cruzó en su camino para impedírselo. Las cámaras de televisión lo delataron, y aunque el arrepentimiento llevó al jugador marroquí a dirigirse al hotel de sus rivales para disculparse, la Confederación africana lo sancionó en primera instancia con una multa de 100.000 dólares que más tarde sería cancelada. Como dijo Peter Bosz cuando ocurrió el episodio de las tardanzas en Londres: “Uno espera que aprenda de estas cosas”.

Ismael Saibari y los recogepelotas de Marruecos querían la toalla de Edouard Mendy portero de Senegal para que no pudiera secar sus guantes, pero Yehvan Diouf, arquero suplente, hizo todo lo posible por cuidar la toalla. 🔝

Via simo_beyyoudh_/IG pic.twitter.com/60mcFmcz5N

— ESPN Deportes (@ESPNDeportes) January 20, 2026

A los 25 años, y después de una trayectoria que fue progresando poco a poco, a Ismail Saibari la máxima competición de selecciones le llega en el momento preciso. Ha acumulado las experiencias necesarias para no volver a equivocarse, su juego está en el punto máximo, los técnicos, jugadores e hinchas de Países Bajos lo señalaron casi con unanimidad como el mejor futbolista de la temporada y el Bayern Múnich está muy cerca de incorporarlo a sus filas. El chico al que un médico le pronóstico que tendría eternas dificultades para caminar no deja de correr en busca de la gloria. Hace unos años declaró que el título de diario que le gustaría ver escrito alguna vez sería: “Ismail Saibari marca el gol de la victoria en la final del Mundial”. ¿Quién asegura que el próximo 19 de julio no pueda tener la oportunidad de leerlo?