Actualidad · 30 may 2026, 3:23 a. m.
La nueva radiografía de los argentinos: entre el ajuste del bolsillo y el boom de los tratamientos para bajar de peso
Según un estudio, el 31% de la clase alta ya utiliza fármacos para bajar de peso; la búsqueda de resultados rápidos y la inteligencia artificial redefinen el mercado
En un escenario económico marcado por la volatilidad y la incertidumbre, el comportamiento del consumidor argentino está mutando hacia un nuevo perfil: el “consumidor inmediatista”. Se trata de un consumidor que se caracteriza por la búsqueda de resultados rápidos, respuestas listas y beneficios tangibles en todas las áreas de su vida.
Así lo exhibieron los resultados del estudio Consumer Pulse 2026, realizado por la consultora Bain & Company. Y a la hora de analizar los datos, Alejandro Pérez De Rosso, responsable de la oficina local, destacó un punto: bajo la superficie de la crisis, operan transformaciones sin precedentes.
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De acuerdo con el estudio, el ánimo promedio del consumidor empeoró este año. En la Argentina, el sentimiento respecto a los últimos tres meses es mayoritariamente pesimista, con una preocupación central: las finanzas personales son la fuente número uno de estrés para el 59% de los encuestados.
Sin embargo, según el especialista, persiste una dualidad curiosa. “Me preocupa mucho el presente y miro el futuro con optimismo, entonces siempre se ve ese doble rojo, verde, rojo verde”, explicó Pérez De Rosso sobre la perspectiva a cinco años, donde la mitad de la población aún cree que el país estará mejor. Este optimismo -indicó- futuro convive con un presente de ajuste, donde el 30% de los consumidores de bajos ingresos temen no poder pagar sus cuentas.
La revolución GLP-1 y el cuidado del cuerpo
La creciente penetración de los medicamentos para bajar de peso fue uno de los puntos del estudio: en la Argentina, el uso de medicamentos GLP-1 alcanza al 31% en los sectores de ingresos altos. Según Pérez De Rosso, “esto no es una tendencia pasajera y menor... llegó para quedarse”.
Estos tratamientos simulan la hormona GLP-1 (péptido similar al glucagón tipo 1), para ralentizar la digestión y enviar señales de saciedad al cerebro. Utilizados inicialmente para el control de peso en personas con diabetes tipo 2 y obesidad, vieron luego extendido su uso.
Este fenómeno -indicó Pérez De Rosso- está “limpiando” las góndolas y redefiniendo categorías enteras. El especialista explicó que los usuarios de estos tratamientos reducen drásticamente el consumo de postres, snacks y alcohol, volcándose hacia alimentos frescos y, especialmente, proteínas. “Se le está metiendo proteína a todo... el ya ponerle el labeling de alta proteína ya te dispara ventas”, señaló el ejecutivo, y destacó cómo productos como el yogur o incluso fideos están adaptando su oferta.
Además -señaló-, el impacto es colateral: al sentirse mejor con su cuerpo, este consumidor gasta más en gimnasios, ropa y maquillaje. “Haber pasado por este tratamiento o estar en este tratamiento te acelera un montón de las tendencias”, afirmó.
Inteligencia artificial y el nuevo comercio
De acuerdo con el estudio, la tecnología es el otro gran pilar del cambio: el 70% de los argentinos ya utiliza herramientas de Inteligencia Artificial (IA). Y aunque todavía existe una barrera de confianza para finalizar transacciones directamente con agentes de IA, se observa un entusiasmo creciente en las etapas de investigación y comparación de precios.
En esa línea, Pérez De Rosso destacó el auge del “comercio conversacional” a través de WhatsApp y redes sociales, canales que ganan terreno frente a las aplicaciones tradicionales.
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“Eso baja mucho las barreras de la gente de bajos ingresos que no se bajó la app... porque es una conversación”, explicó. Y señaló que la IA permitirá una hiper-personalización donde el agente conoce el consumo del usuario y le recomienda productos de forma directa.
La pelea por la lealtad
En un contexto de bolsillo apretado, los programas de fidelización no quedaron fuera de foco. Según el informe, en promedio, los argentinos están inscriptos en 6,6 programas y para el 50% de los consumidores, pertenecer a un programa de lealtad es un factor clave para decidir dónde comprar o qué tarjeta utilizar.
“Ganar esta pelea del programa de lealtad creo que es un elemento importante”, advirtió Pérez De Rosso. En ese sentido, explicó que las empresas están respondiendo con una segmentación “recontravanzada” y descuentos basados en geolocalización, alejándose del “festival de puntos” masivo del pasado para ofrecer beneficios inmediatos y tangibles que el consumidor actual demanda.
Para las empresas -advirtió-, el desafío es claro: innovar en el portafolio de productos para atender la demanda de salud y longevidad, mientras se garantiza una ejecución comercial quirúrgica para capturar a un consumidor que no está dispuesto a esperar.