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Actualidad · 5 jun 2026, 7:52 p. m.

Indio Solari: la última misa ricotera, su carrera solista y las apariciones virtuales

Desde las disolución de los Redondos: los discos, los shows, la enfermedad y una última distinción honorífica

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Córdoba, agosto de 2001. El que hoy se llama Estadio Mario Alberto Kempes era, simplemente, conocido por todos como “el Chateau”. Luego de catorce años sin presentarse en la provincia mediterránea, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota dieron su último recital allí y el Indio Solari, que murió este viernes 5 a los 77 años, comenzaba, todavía sin saberlo, su carrera solista. Seguramente nadie lo sabía.

Para ese tiempo, el grupo que representaba el paradigma del rock independiente a gran escala sólo tenía la posibilidad de actuar un par de veces por año y, cada vez que lo hacía, había una ciudad conmocionada y un gigantesco dispositivo de seguridad casi tan grande como la producción musical y visual que se preparaba para esas ocasiones.

Esa vez hubo que lamentar la muerte, por accidente, de un joven de 31 años, producto de su caída desde una tribuna, no de la violencia. Ese fue el dato más amargo que el destino quiso colar en un gran encuentro musical, tan deseado por el público como por los músicos.

Última vuelta

Poco después de las 19 del 4 de agosto de 2001, los Redondos aparecieron en escena para ofrecer la primera presentación en la Argentina del álbum Momo Sampler (que ya habían tocado en dos recitales en Montevideo). Apenas dos viejas canciones -“Unos pocos peligros sensatos” y “El pibe de los astilleros”- fueron suficientes para calentar los dedos y calmar su ansiedad antes de tocar las piezas del nuevo repertorio; esa invocación a Momo y la repetición de la palabra murga, a veces como una inclusión caprichosa, otras como una manera de buscar nuevas acepciones para acompañar los retratos de los personajes que protagonizan sus letras.

Pasaron un par de horas entre clásicos y novedades, Pasó, por supuesto, el pogo más grande del mundo, con “JiJi Ji”, y después “Juguetes perdidos” y “Un ángel para tu soledad”. Llegó el final, en paz, con una larga procesión que salía caminando despacio, silenciosa, exhausta, invocando a esa medallita que venía con el último disco de los Redondos y que “puede usarse colgada del cuello como un escapulario, cerca del corazón”.

La banda tenía una próxima fecha programada, pero el final se precipitó. Obviamente, a Indio no le costaría nada comenzar una carrera solista. Pero como todo en su vida, lo hizo a su tiempo y a su manera. Más de cuatro años debieron pasar para que se reencontrara con el público ricotero, en vivo. Fue con dos conciertos realizados el 12 y el 13 de noviembre de 2005, en el Estadio Único Diego Armando Maradona, de La Plata.

Había vuelto a su fiesta de estadios, esa que quedó pausada durante casi un lustro. Aunque no de la misma manera. Ya no había bengalas. La tragedia de Cromañón, aunque había ocurrido casi un año atrás, en diciembre de 2004, todavía se sentía como algo que era demasiado reciente.

Entre 2005 y 2018 publicó cinco discos como solista, acompañado por el grupo Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado. El Tesoro de los Inocentes (Bingo Fuel), Porco Rex, El perfume de la tempestad, Pajaritos, bravos muchachitos y El ruiseñor, el amor y la muerte, que se publicó cuando el Indio ya había dejado los escenarios.

Como era de esperarse Solari mantuvo su estilo compositivo y hasta el sonido del grupo que lo hizo famoso, y para eso necesitó de hábiles guitarristas como Baltasar Comotto y Gaspar Benegas (quien actualmente lleva adelante los proyectos referidos al Indio). Además, también colaboraron con Los Fundamentalistas algunos ex Redondos, como Semilla Bucciarelli, Walter Sidotti y Sergio Dawi.

El próximo año se cumplirá una década de su último show presencial, que fue muy recordado por la muerte de dos fans y una serie de problemas organizativos ante una afluencia de público que terminó siendo el doble de la prevista por los productores. En enero de 2017 se pusieron a la venta las entradas para el show que agendó el 11 de marzo de ese año en la ciudad de Olavarría. En poco tiempo se agotaron unos 150 mil tickets. Luego del concierto se estimó que el predio tenía capacidad para unas 200 mil personas y que finalmente habrían asistido unas 400 mil (entre las que pudieron ingresar y las que se quedaron en las inmediaciones).

Hubo algunas situaciones previas que fueron una especie de aviso. En abril de 2014 presentó Pajaritos, bravos muchachitos frente a unos 170 mil fans, en Gualeguaychú; a finales de ese año, mientras se esperaban unas 50 mil personas en San Martín, Mendoza, la asistencia estimada rondó los 120 mil.

Las dificultades para realizar conciertos (como ocurría casi dos décadas atrás con los shows de los Redondos), sumado a sus problemas de salud, pusieron fin a sus actuaciones en vivo. Había sido en un recital en Tandil, en 2016 cuando habló por primera vez desde un escenario de su enfermedad. “Se dice por ahí que tengo una enfermedad. Sí, es verdad, Mr. Parkinson viene pisándome los talones. Pero bueno. Así es la vida”,

Los seguidores más fieles de Solari siguieron yendo a los recitales de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, aunque Indio solo apareciera de manera virtual, sincronizado en pantalla con la banda que sonaba en vivo, en algunos temas de su show. Mientras tanto, Indio hizo su vida pública a través de nuevas canciones, grabadas en el estudio que tenía instalado en su casa, y con algunos enigmáticos posteos.

Apasionado por los seudónimos, lanzó varios singles como El Mister y los Marsupiales Extintos a partir de 2021. Componer sin apuro, publicar sin presiones de ningún tipo fue una gimnasia que vino realizando durante los últimos años. “Super-Dios Vs. El Águila Guerrera” fue una de las que lanzó hace un año. “Quiero creer que alto en el cielo, nos queda aún un águila guerrera que luce los colores del mar y del cielo y es lo único que temen las ratas”, entonaba.

¿Hubo más? Sí, porque volvió a aparecer desde la virtualidad. El día que fue distinguido como Doctor Honoris Causa de la Universidad de Buenos Aires se realizó un acto en el Aula Magna de la Facultad de Ciencias Médicas. Luego del laudatio que dio paso a la distinción hubo un concierto de Gaspar Benegas con un octeto de cuerdas, que interpretaron temas de los Redondos y de Los Fundamentalistas, con el Indio cantando desde la pantalla.