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Actualidad · 31 may 2026, 9:06 p. m.

Cumbre anual de oncólogos: tres desafíos que persisten para el tratamiento del cáncer, pese a los avances científicos

El presidente de la Sociedad Americana de Oncología Clínica habló con LA NACION sobre la detección temprana, el acceso a las pruebas genéticas y el costo de las nuevas drogas

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CHICAGO.- No es fácil describir un complejo del tamaño de 35 estadios de fútbol o cinco veces mayor que el Zócalo de ciudad de México (unos 250.000 metros cuadrados), dividido en cuatro edificios con amplios salones de conferencias que se conectan entre sí a través de escaleras mecánicas y múltiples pasajes y pasillos, donde además van y vienen sin parar 45.000 personas ofreciendo y recibiendo conocimiento científico. Así se desarrolla la conferencia anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO, por sus siglas en inglés), la más importante de la especialidad en el mundo, que se da cita para difundir las novedades y desafíos en cáncer, una enfermedad que causa 10 millones de muertes y el doble de nuevos diagnósticos cada año a lo largo y ancho del planeta.

En el bienio 2025-2026, la presidencia de ASCO -que se decide a través de elecciones internas- está en manos de un médico especializado en oncología urológica, más precisamente en cáncer de próstata, que al contrario de lo que indica su apellido es un hombre alto y de contextura importante: el doctor Eric J. Small (pequeño, en inglés). El presidente de ASCO, de 68 años, experimentó en forma directa el impacto del cáncer en su familia, ya que su esposa murió de esta enfermedad. Tiene dos hijas, Sarah y Rebecca; una es enfermera especializada en cuidados de la salud de la mujer y la otra, abogada especializada en derecho ambiental. También vive con tres gatos, a quienes considera integrantes de la familia. Pese a su ajetreada agenda, Small dialogó en forma exclusiva con LA NACION.

-Usted es un entusiasta de la medicina traslacional. ¿Podría contarnos cuál es su visión?

-Definitivamente, es muy importante para mí hoy y es parte de mi tema presidencial de ASCO. Pero mi visión de la traslación o traducción es doble. Por un lado, incluye el movimiento desde la ciencia, desde la investigación básica en el laboratorio a la práctica clínica, a su aplicación. Por otro, también incluye la traducción de idiomas, geografías, culturas y entornos si es que realmente buscamos que nuestra tarea tenga un impacto real. Podemos tener descubrimientos científicos increíbles, pero lo cierto es que no se pueden aplicar en todos los países. ¿Cómo se hace? No es fácil. Está disponible la droga, pero ¿cuánto cuesta? En este congreso les pedimos a muchos de nuestros asistentes, que llegan desde más de 160 países, que nos comenten sobre cómo estos resultados pueden trasladarse a otros ambientes. Desde el laboratorio a los pacientes y a la comunidad. Por eso, el lema de mi presidencia es “La ciencia y la práctica de la traslación para mejorar los resultados oncológicos en todo el mundo”.

-Hoy, las pruebas genéticas y moleculares permiten detectar mutaciones específicas en los tumores y acceder a terapias dirigidas, pero estas pruebas de detección no están accesibles por la tecnología que demandan y por su costo. ¿Es uno de los problemas más importantes a resolver?

-Absolutamente. Lo que ha ocurrido en la ciencia oncológica es que, según vamos aprendiendo la biología los cánceres, se van haciendo más raros porque dependen de una lesión genética o molecular específica y, entonces, son menos pacientes para ese tipo de cáncer. Como oncólogos tenemos la responsabilidad no solo de identificar a esos pacientes, sino también de ofrecerles el tratamiento que necesitan. La prueba genética no es accesible en todo el mundo, pero tiene que serlo. Si vamos a identificar una lesión genética, tenemos que estar pensando en un tratamiento acorde, sino ¿para qué lo hacemos?

-Algo similar pasa con los medicamentos. Las empresas farmacéuticas, ¿tienen precios adecuados o son demasiado altos?

-Es una pregunta muy compleja. Los precios de los fármacos tienen una variabilidad bastante grande dependiendo del país. El problema es que en los países de ingresos bajos, en los cuales no va a haber un mercado suficientemente grande, los laboratorios tienen menos interés en llegar. La ASCO está trabajando con un grupo llamado Access To Oncology Medicine (ATOM) que pone su foco en el acceso a fármacos mundialmente. Y estamos estableciendo una lista de fármacos oncológicos esenciales que tienen que existir en todo el mundo. No es una iniciativa específica de ASCO, sino una coalición de la que formamos parte y estamos en discusiones activas para implementarlo.

-¿Podría hablarnos de algunos de los trabajos que se presentaron en la sesión plenaria, que es considerada la más importante del congreso?

-Claro. Hay un abstract acerca de cáncer de páncreas sobre una molécula o proteína que se llama KRAS y que está presente en el 90% de los tumores de páncreas, así como en una proporción mucho más baja en otros tumores, por ejemplo los de pulmón. Es un excelente ejemplo de traslación, porque se descubrió en laboratorio y se transformó en una medicina increíblemente específica para actuar sobre esa proteína. En páncreas, utilizar un inhibidor de esta proteína duplica la sobrevida de 6 a 13 meses y esto es algo sin precedentes, absolutamente innovador, que cambiará el estándar de cuidado. En este caso, como la alteración está presente en la mayoría de los casos del cáncer de páncreas, no hace falta chequear si la persona tiene la mutación. Además, si bien existen varias mutaciones de esa KRAS, el nuevo tratamiento –daraxonrasib– abarca todas las mutaciones. Eso no es un problema. Lo que sí será un problema es el acceso al fármaco y, como ya hemos conversado, es un problema importante.

-También en la sesión plenaria se presentó un tratamiento innovador sobre cáncer de próstata, que es su especialidad.

-El cáncer de próstata es muy relevante por ser el más frecuente en los hombres. Si se llega a los 70 años, es realmente muy común. Pero el problema no es tanto cuando existe el cáncer, sino la metástasis. El cáncer localizado de próstata se puede curar con cirugía, con radiación. Pero existe un tipo de tumor que, aunque sea localizado, se considera de alto riesgo; en esos casos, aun con cirugía y radiación, al menos la mitad progresará a metástasis. Y una vez que hay metástasis, el cáncer es fatal, no tiene cura.

-Es decir, no tiene cura, pero se puede ir prolongando la vida aunque no libre de enfermedad…

-Exactamente, y es por eso que tratar de incrementar los beneficios de una cirugía es tan importante para que no existan esos pacientes con metástasis. Este trabajo que se presentó en la sesión plenaria específicamente atacó al cáncer localizado de alto riesgo, que pueden ser hasta la mitad de los tumores localizados de próstata. Este estudio preguntó fue ¿es posible utilizar una medicina hormonal seis meses antes y seis meses después de la cirugía, y comprobarse beneficios? Sí, se puede, y son beneficios significativos, porque cambiarán el pronóstico del tumor de próstata de alto riesgo localizado. El número de pacientes en quienes ya no se vio cáncer dentro de la glándula al momento de la cirugía disminuyó de 10 a 1. Eso resulta, a la vez, en una probabilidad mucho más baja de metástasis. Lo que todavía falta con este estudio es establecer la sobrevida. Pero si la probabilidad de metástasis baja seguramente bajará la mortalidad. Es el estudio Proteus fase 3.

También presente en la conferencia anual en Chicago, el argentino Federico Losco, oncólogo especialista en tumores genito-urinarios y jefe del hospital de día del Instituto Fleming de la ciudad de Buenos Aires, anticipó que es probable que la estrategia terapéutica contra el cáncer de próstata aplicada en el Proteus –con apalutamida– se aplique en pacientes seleccionados en la Argentina. Esto será posible cuando la droga sea aprobada por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat).

El doctor Small concluyó con una reflexión sobre cuál es el desafío más importante que enfrenta hoy el abordaje del cáncer en el mundo.

-La detección del cáncer en una etapa temprana, porque el efecto aguas abajo sería importantísimo. Y también la prevención. En la ASCO trabajamos en conjunto con la Asociación Americana de Prevención Oncológica para instrumentar cambios en ambos sentidos: detección precoz y prevención. En mi opinión, detectar temprano y prevenir cambiarían dramáticamente la situación del cáncer.