Actualidad · 5 jun 2026, 11:51 a. m.
Casi 340 años después, una tradición se rompe: por primera vez, una mujer será la máxima autoridad de un histórico colegio
Profesora de inglés formada en la Universidad Nacional de Córdoba, tiene sus dos hijos egresados en el Monserrat, en 2018 y 2023
CÓRDOBA.- Por primera vez en su historia, el Colegio Nacional de Monserrat de Córdoba, fundado por los jesuitas, tendrá como máxima autoridad a una mujer. La ganadora de la elección a director fue la lista 339 “Ser Más Monserrat”, liderada por María José Alcázar, que obtuvo 62,9% de los votos emitidos por estudiantes, docentes, no docentes y egresados.
La otra lista, “Nuestro Monse”, también estaba encabezada por una mujer, Gabriela Helale, docente del colegio.
Alcázar es profesora de inglés formada en la Universidad Nacional de Córdoba. Tiene dos hijos egresados del Monserrat, en 2018 y 2023. Nacida en Santiago del Estero, fue practicante y luego recorrió todo el camino institucional hasta llegar a la actualidad, donde se desempeña como secretaria académica.
Su propuesta se centró en la innovación pedagógica y el desarrollo profesional docente, el fortalecimiento institucional y patrimonial, la internacionalización del colegio a través de “Monserrat en el mundo” —con programas de intercambio— y la profundización del sentido de comunidad y pertenencia.
En diálogo con LA NACION, Alcázar señaló que el acceso de mujeres a cargos de gestión se viene ampliando desde hace años. “Adriana Verdi, la primera directora académica en 2010, inició este camino. Es un buen momento para que haya una mujer directora. Quizás sea el aporte de un liderazgo firme pero empático, con una sensibilidad distinta y mayor búsqueda de consensos en la comunidad”, dijo.
Fundado como Real Colegio Convictorio de Nuestra Señora de Monserrat el 1 de agosto de 1687, el establecimiento nació a partir de la donación del presbítero cordobés Duarte y Quirós a los jesuitas.
Su edificio integra la Manzana Jesuítica de Córdoba, declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco en 2000. Es el colegio más antiguo del país con funcionamiento ininterrumpido desde su creación y siempre estuvo vinculado a la Universidad Nacional de Córdoba, también la más antigua de la Argentina.
El colegio fue exclusivo para varones hasta 1998, cuando se abrió a mujeres. La discusión venía creciendo y cada vez resultaba más difícil sostener la exclusión.
Quienes la defendían apelaban a la tradición y al argumento de que había sido “pensado” para varones. A esas razones se sumaban otras, como que la convivencia alteraría la disciplina o que el edificio no estaba preparado.
Ingreso de las mujeres
El 6 de mayo de 1997, el Consejo Superior de la Universidad Nacional de Córdoba aprobó por unanimidad la ordenanza 2/97, que establecía que las inscripciones al Monserrat debían realizarse “sin distinción de sexo”.
La decisión generó tomas del colegio, protestas de docentes, padres y alumnos, presentaciones judiciales y una fuerte discusión pública en Córdoba. Un grupo de familias presentó amparos para frenar la medida, con el argumento de que tenían derecho a elegir una educación diferenciada y que la universidad no podía modificar la tradición del establecimiento.
El primer fallo relevante fue del juez federal Ricardo Bustos Fierro, el 19 de junio de 1997. Señaló que el Monserrat “es y debe ser” mixto, al considerar que no existía norma válida que impidiera el ingreso de mujeres. Sin embargo, cuestionó formalmente la ordenanza universitaria y declaró su “invalidez virtual”.
La resolución generó interpretaciones contrapuestas. Mientras los defensores de la educación mixta destacaban el reconocimiento del carácter inclusivo del colegio, los sectores opositores valoraban la objeción a la ordenanza.
El fallo decisivo llegó el 29 de octubre de 1997, cuando la Cámara Federal de Apelaciones de Córdoba revocó parcialmente esa decisión y avaló la validez de la norma. Uno de los camaristas, Raúl Sánchez Freytes, sostuvo que la exclusión de mujeres había sido una práctica histórica, pero no una obligación jurídica.
Esa resolución habilitó la inscripción de alumnas para el ciclo lectivo 1998. Se presentaron 95 aspirantes; 44 aprobaron el examen de ingreso y se convirtieron en las primeras estudiantes del “Monse”.
Finalmente, en septiembre de 2000, la Corte Suprema de Justicia de la Nación confirmó la constitucionalidad del ingreso femenino. En su voto, el juez Enrique Petracchi señaló que mantener un colegio nacional dependiente de la universidad reservado solo para varones violaba principios de igualdad y tratados internacionales contra la discriminación.