Actualidad · 1 jun 2026, 3:05 a. m.
Cartas de lectores: Otra vez, la educación; visa a EE.UU.; el calvario de Smart
Otra vez, la educación Los alumnos de la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini y del Colegio Nacional de Buenos Aires, argumentan que toman los respectivos colegios, para...
Otra vez, la educación
Los alumnos de la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini y del Colegio Nacional de Buenos Aires, argumentan que toman los respectivos colegios, para “visibilizar la crisis y defender la educación pública”, exigiendo que el poder ejecutivo nacional de cumplimiento a la Ley de Financiamiento Universitario, además de reclamar por los bajos salarios docentes. Si leyeran el libro de Guillermo Jaim Etcheverry, La tragedia educativa (editado en 1999) o La educación argentina en un laberinto (editado en 2006) de Horacio Sanguinetti (ex rector del Nacional de Buenos Aires), comprenderían que sus esfuerzos por visibilizar la crisis educativa llegaron con 25 años de atraso. Deberían preocuparse por los alumnos que llegan a la universidad sin comprensión lectora, bajo nivel intelectual, falta de educación social (vestimenta y aseo) por los que no logran aprobar una materia por cuatrimestre, por una mejor calidad intelectual y profesional de los docentes. Preguntarse por qué quienes transitaron una escuela primaria y secundaria privada, abonando altos aranceles, no pueden continuar pagando por estudios universitarios. Por qué los pobres, que por múltiples factores no pueden acceder a la universidad, deben financiar (pagando impuestos) a quienes lo hacen gratis. Por qué las becas no son otorgadas a quienes tienen capacidad intelectual, pero no medios para llegar a la universidad, en lugar de repartirlas de acuerdo con dudosas decisiones. Si lograran comprender y solucionar uno sólo de los puntos descriptos, comenzaríamos a creer en sus loables intenciones.
Gabriel C. Varela
Visa a EE.UU.
Al embajador de los EE.UU. en la Argentina, Peter Lamelas, quisiera decirle que a mi entender ya es hora de que adopte la medida que tomaría con cualquier ciudadano argentino con procesos penales pendientes. En ese sentido le solicito evalúe la no concesión o la anulación de la visa de ingreso a los EE.UU. a los señores Claudio Fabián Tapia y Pablo Toviggino, ambos procesados –en principio solamente- por delitos impositivos contra las arcas del Estado Nacional Argentino. Sin ellos, nuestra Selección Nacional de fútbol de todas maneras estará muy bien representada por su director técnico y los 26 integrantes del plantel.
José Luis Lupi
El calvario de Smart
Jaime Smart es inocente, y bien lo saben sus verdugos. Pero en Argentina la inocencia es un detalle irrelevante cuando se trata de la guerra civil que el terrorismo desató; aquí, ser inocente es apenas una contingencia menor. El ensañamiento contra Smart no es casual, es un mensaje mafioso, combatir al terrorismo desde el derecho es tan “insolente” como hacerlo con las armas. Que lo condenen por haber sido ministro de Gobierno bonaerense es un subterfugio barato, un disfraz ideológico. Las sentencias que soportó no nacen de pruebas, sino de la necesidad política de fabricar culpables. Los jueces, cómplices de la subversión, reemplazaron la evidencia por el delito de pertenencia institucional, un clásico de los tribunales nazis o soviéticos que se repite, sistemáticamente, en los inconstitucionales juicios de lesa humanidad vernáculos. Smart no fue condenado por lo que hizo- acusaciones falaces y sin pruebas- sino por lo que fue, juez de la Cámara Federal en lo Penal, la misma que procesó a 1.256 terroristas y demostró que, con respaldo político y la ley en la mano, se podía derrotar al terror sin recurrir al terror. El desenlace lo conocemos; Cámpora, amnistía, liberación de asesinos, el crimen del juez Quiroga y la guerra revolucionaria contra la República. Si Dios le da vida a Smart, seguirá siendo arrastrado a tribunales donde jueces prevaricadores, fiscales militantes y testigos falsos dictarán sentencias prefabricadas. Porque cada condena contra Smart es una campana fúnebre que repite, una y otra vez, el asesinato del juez Quiroga. No son fallos, son epitafios disfrazados de sentencias, rituales de persecución que perpetúan el crimen bajo la máscara solemne de la Justicia. El verdadero propósito es claro, escarmentar, borrar la evidencia de que la Justicia, en manos de hombres rectos, pudo haber sido un muro contra la barbarie. Pudo evitar el baño de sangre y las secuelas de venganza e hipocresía que hoy se exhiben como trofeos. Al condenar a Smart, crucifican la posibilidad de que el derecho hubiera vencido al terror sin convertirse en terror. Cada fallo es un calvario repetido, un vía crucis donde se sacrifica, no solo a Smart, sino también a la justicia para que reine la impostura.
Alberto Solanet
Presidente Asociación de Abogados por la Justicia y la Concordia
Juan Antonio Vergara del Carril
Secretario
Golpe de calor
Cualquiera que haya sufrido un golpe de calor sabe perfectamente la impotencia física y mental, que uno atraviesa, hasta lograr la recuperación. Hemos visto en estos días como el mejor tenista del planeta dio una clase de tenis durante los dos primeros sets y su declinación, hasta el punto de estar knockout, a expensas del tórrido verano francés y de su sorprendido oponente argentino. Como médico y admirador del número uno hubiese aconsejado a su equipo de trabajo olvidarse de la superestrella, pensar en el ser humano y haber tirado la toalla.
Fernando Maximiliano Salas
fmsalas29@gmail.com