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Cultura · 5 jun 2026, 6:55 p. m.

Artistas y escritores despiden al Indio Solari, el juglar contracultural que cautivó al gran público

De los poetas beatnik y George Orwell a Leopoldo Marechal, las letras de sus canciones echaron a rodar una inédita dimensión estética en el rock nacional; el legado de uno de los...

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La noticia de la muerte del cantante y compositor Carlos Alberto Solari, el Indio Solari, hoy, a los 77 años profundizó la atmósfera de duelo en una semana de pérdidas para la cultura. El miembro fundador y voz líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado y El Míster y los Marsupiales Extintos es uno de los artistas más populares de la Argentina y deja un legado enorme. Inspiradas en lecturas de los poetas beatnik, George Orwell, Truman Capote, Marcel Schwob, Michel Foucault, Abelardo Castillo, Alberto Girri y Leopoldo Marechal, entre muchos otros autores, las letras de Solari echaron a rodar una inédita dimensión estética en el rock nacional.

“Recién hoy, 5 de junio de 2026, con la muerte del Indio Solari, se cerró el siglo XX -dice la escritora Laura Ramos a LA NACION-. Como Francis Ford Coppola cerró El Padrino III con el manto sobre la cabeza del símbolo de la familia Corleone, la hermana de Michael Corleone, la muerte del Indio es el manto negro, como una cortina pesada de terciopelo negro, que cierra el siglo de los sueños perdidos”.

El poeta y actor Fernando Noy acompañó a Los Redondos desde el legendario boliche Cemento. “El Indio ya es inmortal, por siempre venerado popularmente –dice a este diario-. Por suerte la legendaria y querida Poli Ricota me habilitaba siempre a entrar en las Misas Ricoteras donde el pogo se volvió un placer total y para siempre nuestro. Indio mitológico, juglar poético incomparable y por siempre vivo en su obra como legado alucinante. ‘Queremos vivir y no solo sobrevivir en la Argentina’, un lema suyo tan profético y lamentablemente cada vez más actual. ¡Luz más luz más luz para su viaje sagrado!”.

“Hoy todo es blanco, asociar la muerte del Indio con una etiqueta negra es un error, él iluminó a cuatro generaciones no solo con lo que dijo, sino también con lo que calló –dice a LA NACION el escritor y psicólogo de bandas de rock Fabio Lacolla–. Los silencios del Indio fueron tan necesarios como sus letras. Los próximos días las calles estarán abrumadas de pasiones tristes pero sin olvidar las alegrías que nuestro querido faro nos dio en las noches de soledad. El duelo será largo, su obra seguirá sonando, solo espero que su ausencia no se deforme su esencia, esa que marcó a cuatro generaciones”.

“Se murió un artista cuya obra, a priori inaccesible y hermética, se convirtió en el patrimonio emocional de una audiencia tan masiva como infrecuente –sostiene el periodista Pablo Perantuono, coautor con Mariano del Mazo de Los Redondos. Fuimos reyes–. Esa operación silenciosa acaso solo pueda explicarse a través de lo que único con lo que está dotado el arte y que no se puede cuantificar: la magia, lo inefable, aquello que convierte a un artista en el portavoz del Sermón de la montaña”.

El escritor e investigador Sergio Pujol recuerda en diálogo con LA NACION que el primer disco de Los Redondos, Gulp, se lanzó en plena primavera democrática, en 1985, y el último, Momo Sampler, en 2000, antes de la debacle de la Alianza. “Luego, por supuesto, tanto Skay como Indio prosiguen sus carreras solistas con varios puntos interesantes –remarca–. Pero el núcleo del pensamiento artístico de Indio Solari cobra estado público en ese momento tan particular de la historia argentina. De cualquier manera, el modus operandi de Los Redondos se forja en plena dictadura militar. Es verdad que el contexto general del país le va a permitir más tarde un reconocimiento masivo, pero ese modus operandi tiene que ver con una idea de contracultura, de clandestinidad, de trabajar por fuera de los circuitos comerciales, de sonar y al mismo tiempo hacerse un poco invisible propio de una cultura o de una trama cultural gestada en las condiciones ominosas de una dictadura militar”.

Hay algo muy singular en Indio Solari y es el trasvasamiento a la masividad –destaca–. Los géneros de música popular nacidos a fines del siglo XIX y principios del siglo XX eran fenómenos periféricos, marginales, que se desarrollaban por fuera de la industria cultural, pero que en un momento determinado ingresaban al sistema, por decirlo en términos ricoteros, y eran legitimados. Eso pasó con el tango, con el jazz y con muchos otros géneros. El rock, sin embargo, nace del corazón mismo de la industria cultural. Por lo tanto, lo que hacen los artistas más lúcidos y con una personalidad artística más definida es negociar en esa tensión entre industria cultural y la soberanía del artista. Indio Solari y Los Redondos, siempre por fuera de la industria cultural, llegan a la masividad. Y eso es casi un milagro que tiene que ver básicamente con una fidelidad a las banderas rockeras contraculturales gestadas en los tiempos de la dictadura. Poder llegar a un público masivo, ampliar el target, pasar de ser una banda de estudiantes universitarios de una ciudad juvenil y universitaria como La Plata a convertirse en banda referente de los jóvenes del conurbano, y mucho más que eso también, es un recorrido absolutamente disruptivo y que poco y nada tiene que ver con las trayectorias de otros ídolos populares argentinos”.

“Se me hace muy difícil poner en palabras la tristeza y no tengo la menor idea de cómo se despide a un poeta de este calibre –confiesa el poeta y cantante Daniel Amiano–. Pensaba que así como Borges tiene su propio mundo, imposible de mezclarlo en la literatura, porque Borges es su propia literatura, el Indio y Los Redondos en particular tienen su propia contracultura, su propio mundo. Era mucho más que un cantante y un hacedor de canciones”.

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Para el sociólogo, profesor e investigador del Conicet Pablo Alabarces, Solari fue un “artista desmesurado”. “Y muy excepcional –agrega–. Digo desmesurado en el sentido de que si el arte es tocar los límites de lo que el lenguaje te permite, eso lo hacen solamente los grandes artistas y él fue uno de ellos, no solo por su poética sino también en lo musical: hay mucha innovación y un continuo tensar la cuerda para ver hacia dónde podía ir el rock, sin abandonar jamás la matriz rockera, incluyendo lo contracultural en el sentido más político, más pesado, de la palabra, con frases como ‘todo preso es político’ o ‘el lujo es vulgaridad’. Y al mismo tiempo fue un movimiento de masas como no hubo otro en la música popular en toda la historia”.

“Para quienes nos asomamos al arte en los años 90 había algo mágico en el Indio y Los Redondos como antistar system: la obra libre y autogestiva y el misterio sin fotos ni entrevistas ni videos oficiales, las misas ricoteras donde mirábamos más al público que al escenario, algo único en el mundo –sintetiza el escritor Loyds-. Eso los hizo leyenda. Después podemos hablar de letras crípticas y metáforas indescifrables, que también las hay en la poesía. De hecho, creo que el Indio es un poeta que cayó en el rock. Su vínculo con la literatura es directo: si leemos sus letras como poemas sin música siguen funcionando. Además, él mismo decía que componía primero las letras, al revés que muchos músicos. Y que el rock es ‘literatura con guitarras’. Creo que su mayor legado es justamente haber convertido el rock nacional en literatura popular, como una suerte de Roberto Arlt de la música. Logró que generaciones enteras lean poesía sin saber que estaban leyendo poesía”.

Este fue el primero de mis muchos recitales de los Redondos: el único no masivo al que fui. No compartía esa pasión con nadie conocido, sí con miles de extraños en conciertos desbordantes y caóticos: fue la banda de sonido de mi ensimismamiento juvenil. Las mejores canciones del… pic.twitter.com/BTxZqfjfIY

— Santiago Llach (@santiagollach) June 5, 2026

“Fui apenas uno de muchísimos: vi a Los Redondos por primera vez a mis dieciséis años y seguí yendo a sus recitales hasta que la banda se disolvió –dice el crítico literario Maximiliano Tomas, director del Centro Cultural Recoleta–. Puedo decir lo que diría solo de artistas muy grandes: mi vida no sería la misma sin su música y sin los versos del Indio Solari. Durante años discutí con los fans de Spinetta y de Charly, porque para mí nunca hubo dudas: Solari, un verdadero poeta, fue el letrista más sofisticado y sugerente de todo el rock nacional. No lo digo yo, ahí están sus frases que son remeras, graffitis, tatuajes, leyendas. No se llega a tantos corazones con una máquina de ritmos ni con movimientos de caderas: se llega con el poder de las palabras, de la alusión y la metáfora”.

“Dios nos está castigando, nos está llevando a nuestras leyendas, a artistas irreemplazables cuyo firme compromiso político representó el sentir y el pesar de nuestro pueblo -lamenta el escritor Enzo Maqueira-. No solo perdemos a un artista, no solo perdemos a un músico, no solo perdemos a una leyenda, sino que además perdemos a un faro moral y político en tiempos en donde más lo necesitamos. Y la verdad que nos estamos quedando cada vez más solos. Esperemos que las nuevas generaciones de artistas estén a la altura de su legado”.

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El Instituto Nacional de la Música honra a Solari

Además del sucinto mensaje en redes sociales del secretario de Cultura de la Nación, Leonardo Cifelli –“Su obra perdurará para siempre en la historia del rock nacional. QEPD”–, y de las publicaciones de los exminsitros de Cultura Pablo Avelluto y Teresa Parodi, desde el Instituto Nacional de la Música (Inamu), que preside el músico Bernabé “Buco” Cantlon, difundieron un comunicado emotivo y cabal.

“Despedimos con profundo dolor, pero sobre todo con infinita gratitud, a Carlos Alberto ‘Indio’ Solari. Hizo de la autogestión y la independencia artística un camino de libertad, identidad y creación, demostrando que era posible desarrollar un proyecto cultural masivo sin resignar coherencia ni autonomía. Junto a Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, y en su etapa solista con Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, marcó a generaciones y se volvió una referencia ineludible de la cultura argentina”.

“Su lucidez, su mirada crítica y una poesía cargada de sugestión construyeron un lenguaje propio, escrito en las paredes de todos los barrios del país y presente en la memoria afectiva de millones de personas –prosigue–. Sostuvo esa independencia hasta el final y dejó un legado que también es una lección de dignidad artística y soberanía cultural. El Indio nos enseñó, fundamentalmente, un camino posible”.

“Con esa misma convicción, acompañó el proyecto de Ley Nacional de la Música que dio origen al Inamu –se destaca–. Años más tarde, puso su nombre, su prestigio y su voz para respaldar a AMA, la Agregadora de Música Argentina, y las políticas de fomento del Instituto. Fue un gesto de enorme generosidad y compromiso con la música independiente. Gracias por las canciones, por la coherencia y por haber acompañado las herramientas que construimos entre todos para fortalecer la música argentina. Hasta siempre, Indio. Tu fuego es eterno”.