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Actualidad · 31 may 2026, 6:34 p. m.

Alexander Zverev, en Roland Garros, coquetea con la chance de saldar su cuenta pendiente: ganar un Grand Slam

El alemán, segundo cabeza de serie en París, superó a De Jong y avanzó a los cuartos de final, donde se medirá ante Jódar; contemporáneo del Big 3, cayó en tres finales de majors

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El próximo domingo habrá un nuevo campeón de Grand Slam. Los sobrevivientes del cuadro individual masculino de Roland Garros están ante la oportunidad de sus vidas. Sin el último ganador [Carlos Alcaraz, maltrecho, hace tiempo, de la muñeca derecha], sin el insaciable líder del ranking [Jannik Sinner, eliminado en la segunda ronda al colapsar contra Juan Manuel Cerúndolo], ni con el legendario máximo campeón de majors [Novak Djokovic, épicamente expulsado en la tercera rueda por João Fonseca], el Abierto francés está ante el desenlace más abierto de las últimas dos décadas.

En ese contexto apasionadamente variable desde aquí y hasta el final, Alexander Zverev, el alemán de 29 años y segundo cabeza de serie en el polvo de ladrillo de París, es, sin dudas, el más expectante. Y el más observado. Profesional desde 2013 y contemporáneo del dominante Big 3, Sascha construyó una carrera fenomenal que pudo haber sido aún más extraordinaria de no toparse con Nole, Roger Federer y Rafa Nadal. Ni con el austriaco Dominic Thiem, que lo batió en la final del US Open 2020, en el tie-break del quinto set, tras remontar un dos a cero en parciales en favor del germano.

Además de aquella gran decepción en Flushing Meadows, Zverev perdió en las finales de Roland Garros 2024, ante Alcaraz, y en la de Australia 2025, frente a Sinner. Número 2 del ranking mundial, dos veces campeón del torneo de Maestros, en siete oportunidades ganador de Masters 1000 y triunfador del oro olímpico en singles (en Tokio 2020, disputado en 2021), a Zverev le falta un trofeo de Grand Slam. Es la única y gran cuenta pendiente que tiene. Muchas veces lo traicionaron los nervios, la chance de verse tan cerca del objetivo.

Este domingo plomizo y ya sin rastros de la ola de calor que sofocó la ciudad durante una semana, Zverev derrotó, en el Philippe-Chatrier, al neerlandés Jesper De Jong, por 7-6 (7-3), 6-4 y 6-1. Avanzó a los cuartos de final del torneo por sexto año consecutivo, un registro que, desde 1990, únicamente ostentaban Federer, Nadal y Djokovic. La presión va en aumento. Este martes, el próximo rival del jugador nacido en Hamburgo será el asombroso joven español Rafael Jódar, de 19 años y en breve top 20 (hace una temporada era 707°), que remontó contra Pablo Carreño Busta y se impuso por 4-6, 4-6, 6-1, 6-2 y 6-2.

Zverev siempre fue una amenaza en Roland Garros. Desde Wimbledon 2015, cuando debutó en un main draw de Grand Slam, el del París es el major en el que más eficacia logró: 42 triunfos (contando el de este domingo contra De Jong), 10 derrotas. Además de la final de 2024 perdida en cinco sets contra Alcaraz, las semifinales de 2021, 2022 (sufrió una severa lesión de tobillo mientras llevaba al límite a Nadal) y 2023. La historia le hace un guiño al actual número 3 del mundo, ya que los tres tenistas masculinos más veteranos en ganar su primer grande en la Era Abierta lo consiguieron en Roland Garros: Andrés Gimeno (34 años y 10 meses en 1972), Ken Rosewall (33 años y siete meses en 1968) y Andrés Gómez (30 años y tres meses en 1990).

“Siento que mi juego está ahí; ahora se trata de demostrarlo en la cancha”, apuntó Zverev luego de eliminar a De Jong. El saque, una vez más, lo ayudó a resolver obstáculos: logró el 75% de primeros servicios, ganando el 81% de puntos con el primer saque (51 de 63; un promedio muy alto) y el 62% con el segundo. Además, anotó 43 tiros ganadores. Arriba a los cuartos de final habiendo perdido sólo un set: en la tercera ronda, ante Quentin Halys.

“Jódar es un jugador increíblemente talentoso. Irrumpió con fuerza esta temporada de polvo de ladrillo, pasando de estar fuera del top 100 a estar casi entre los 20 mejores en sólo dos meses. Está jugando un tenis increíble y será un reto difícil, pero tengo que confiar y estaré preparado”, sentenció Zverev, consciente de lo que se juega.

Y amplió, sin evitar los viejos lugares incómodos: “Algo me ha impedido ganar un Grand Slam. Al final de la temporada pasada me senté con mi equipo y reflexionamos: ‘debemos intentar más cosas, ser más agresivos, pegar más fuerte a la pelota, subir más a menudo a la red y jugar con más variedad’. Por ahora está funcionando. Veremos cómo sigue”.

Alemania acarrea más de tres décadas sin campeones masculinos de singles en Grand Slams. El último fue Boris Becker en Australia 1996, un año antes de que Zverev naciera. Muchos expertos en el arte de las raquetas arriesgan sobre Sascha: “Es ahora o nunca”. Es difícil saberlo. Pero, por las dudas, Zverev luce dispuesto a ser ese nuevo campeón que aproveche las ilustres ausencias, aunque con brillo propio. La gloria está en sus manos (y en su mente).

Lo mejor de Zverev vs. De Jong