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Actualidad · 2 jun 2026, 3:30 a. m.

Acsibi vuelve a ser Acsibi: Las increíbles cuevas salteñas con formaciones que parecen de otro planeta

Uno de los grandes atractivos turísticos de los Valles Calchaquíes, en Seclantás, recuperó el nombre con el que se popularizó a nivel mundial

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Tenía ocho años y estaba solo en el campamento cuando encontró algo que, según sus propias palabras, “saltaba toda lógica y toda imaginación”. No sabía cómo describirlo. Esa noche no pudo dormir. Décadas después, Fido Abán convertiría ese hallazgo en uno de los destinos turísticos más singulares de los Valles Calchaquíes, le pondría un nombre en lengua kakán y lo registraría como marca propia. Entonces, la política local intentaría quitárselo. Y esta es la historia de cómo lo recuperó.

A 15 kilómetros de Seclantás, en los Valles Calchaquíes salteños, existe una formación geológica que desafía cualquier descripción. Farallones rojizos de arenisca que parecen derretidos, cañones que se estrechan hasta convertirse en túneles, cuevas donde la luz se cuela por intersticios mínimos y tiñe todo de un rojo absoluto. Un lugar que las comunidades locales, según la tradición oral recogida por la historiadora Ercilia Navamuel, usaban para hacer rituales al rayo y a la luz.

El nombre lo eligió Fido. Acsibi, en lengua kakán, significa lugar donde está la luz o lugar donde está el fuego. “Más que una descripción física -por los colores que allí se observan- se trata de una descripción espiritual, un lugar donde los seres superiores se manifiestan, se muestran”, dice Fido.

Llegar no es sencillo. Desde la Finca Montenieva, un campo de 8.800 hectáreas en jurisdicción de Seclantás, hay que internarse por una huella que solo admite vehículos 4x4, atravesar el lecho seco del río Rincón, ascender hasta los 3.040 metros de altura y luego bajar casi en picada. Después viene la caminata: dos horas a pie por el cañón, que se va cerrando, hasta que aparecen los muros de piedra roja. En algunos tramos hay que agacharse para pasar. Los claustrofóbicos, advierte Fido, mejor que lo piensen dos veces.

Los caminos de acceso dentro de la finca los hizo él mismo, a pala y pico, buscando el menor impacto posible sobre el ambiente.

Fido Abán creció en la Finca Montenieva. De chico lloraba para que lo llevaran a las “corridas”: el rodeo anual en el que entre 16 y 20 gauchos salían a juntar el ganado semisalvaje que pastaba cerca de los cerros. Lo subían en ancas de un caballo y allá iba. Dormían bajo las estrellas. Mientras los otros cazaban guanacos -algo que a él le dolía- Fido se quedaba en el campamento, entre pensamientos e imaginación.

Fue en uno de esos días de soledad y exploración que encontró algo que saltaba toda lógica y toda imaginación. Una formación indescriptible. “Me dije entonces: la fantasía existe. El corazón me saltaba”. Era demasiado chico para contárselo a alguien. Esa noche no pudo dormir.

Volvió cada vez que pudo. En 1986, ya estudiante de la Licenciatura en Recursos Naturales, regresó con sus compañeros de la cátedra de Geomorfología. Después vinieron años de cabalgatas de estudio con Navamuel, recorriendo territorios de los Sichas, los Malcachiscos, los caminos que conectaban los valles de Lerma, el Calchaquí y los Atacamas. Fue en una de esas salidas que la historiadora le dijo que había un lugar donde las comunidades locales hacían rituales al rayo y a la luz. “Conozco ese lugar”, respondió Fido sin dudar.

La visión que tenía para Acsibi nunca fue la del turismo masivo. “No estaba pensando en el turismo, como se dice ahora”, dice, “sino en la historia, la cultura, la espiritualidad andina, las vivencias, los caminos antiguos”. Sus primeras salidas con turistas las hacía en tractor con acoplado, al que acondicionaba con colchones para no molerse la espalda en los casi 20 kilómetros de ida y vuelta. Ni el Estado ni el sector privado le prestaban atención. “Nunca existimos hasta ahora”, diría años después.

En 2014, después de dos décadas de trabajo solitario, registró la marca ante el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial: Cuevas y Quebrada de Acsibi, números 2687245 y 3600015. El lugar ya era conocido internacionalmente. Había sido tapa de LUGARES en 2010 y en 2017.

Sin embargo, en 2018, la municipalidad de Seclantás declaró la zona área protegida y le cambió el nombre. El lugar que Fido había bautizado, promovido y convertido en destino pasó a llamarse oficialmente Quebrada del Rincón.

El argumento legal vino del gobierno provincial. El ministro de Turismo de Salta, Mario Peña, sostuvo que el cauce del río era territorio fiscal y, por lo tanto, de dominio público. La Quebrada del Rincón fue incorporada al sistema provincial de áreas protegidas y declarada Monumento Natural. Siete guías locales fueron capacitados y autorizados para operar el lugar. Todos vinculados, de una manera u otra, a las familias propietarias de las fincas colindantes.

Lo que Fido describe es una maniobra construida desde adentro. “En mi pueblo sacaron una resolución en la que dice que todas las personas aledañas a Finca Montenieva pueden trabajar en Cuevas de Acsibi”, relata.

Las consecuencias fueron inmediatas. Los nuevos operadores competían con Fido en precios, sin haber invertido en infraestructura. “A ellos no les costó nada; los caminos los hicimos nosotros en la Finca a pala y pico”, explica. Y hasta ese momento, él no podía invertir ni crecer: cualquier mejora beneficiaba a quienes querían quedarse con todo.

Pidió ayuda al ministerio de Turismo de la provincia y a la municipalidad. Se presentó a cada convocatoria, hizo cursos, capacitaciones. Nunca calificó. “La ayuda iba a gente que decía hacer cabalgatas y nunca vio un caballo; obvio, esos proyectos no existen”.

La diferencia de fondo, según Fido, era filosófica. “Para ellos se trataba de traer mucha gente, hacer dinero rápido. Para nosotros es buenos servicios, ser los mejores, mostrar la historia viva, preservar la cultura, la espiritualidad andina, nuestra identidad, nuestras comidas, generar trabajo en la zona”.

Siete años después de registrar la marca, Fido presentó la demanda. Lo hizo, dice, para preservar algo doble: su trabajo personal y el sitio mismo. Ante el Juzgado Federal de Salta N°1, con el patrocinio de las abogadas Georgina Natalia Lozano y Karen Giselle Díaz, interpuso una demanda formal por cese de uso de marca y daños y perjuicios contra cinco personas: el intendente Mauricio Gerardo Abán, Raúl Antonio Abán, Fernando Abán, Federico Abán y Arnaldo Abán. Todos portadores de un mismo apellido, que corrobora de alguna forma el bíblico “los enemigos del hombre serán los de su casa”.

El juez federal Leonardo Bavio hizo lugar a la medida cautelar solicitada. La resolución es taxativa: cese inmediato en el uso de la denominación “Cuevas y Quebradas de Acsibi”, o cualquier nombre similar a la marca registrada, en todas las redes sociales.

La marca resistió. “Ya nadie puede tocar mi marca”, dice Fido. Y va más lejos: convirtió Cuevas de Acsibi en una SAS, una sociedad por acciones simplificada. Lo que empezó como un nombre puesto a una formación de roca en los Valles Calchaquíes es hoy una empresa.

La cautelar no es el final del proceso judicial, pero para Fido representa algo más importante que un fallo: es el permiso para volver a moverse. “Hoy soy más libre que nunca”, asegura. “Puedo invertir, incluir más atractivos, crear servicios, poner baños en el circuito, mejorar comunicaciones”.

Los planes son concretos: cabalgatas, mountain bike, sanitarios a lo largo del recorrido. Y alianzas estratégicas para financiar todo eso sin depender del Estado que durante años lo ignoró. El turismo que imagina sigue siendo el mismo de siempre, el que construyó solo durante dos décadas: no de multitudes, sino de visitantes que lleguen a entender lo que tienen enfrente.

“No se trata de traer muchedumbres, se trata de que quienes nos visiten comprendan que esto no es una postal. Hay aquí un contenido profundo que eleva el alma”, explica.

Esa convicción viene de lejos. De un chico que se quedaba solo en el campamento mientras los gauchos salían a buscar el ganado, y que en esa soledad aprendió a mirar la naturaleza como un sistema perfecto: la semilla, la humedad, el suelo, el cardón, la flor, el insecto, la fruta, el pájaro que deja caer otra semilla y la vida continúa. “Todo es una genialidad y así lo entendí a los ocho años”.

Las Cuevas de Acsibi vuelven a llamarse Cuevas de Acsibi. Y el hombre que les dio ese nombre sigue siendo el mismo que las descubrió.

Datos Útiles

Cuevas de Acsibi

Finca Montenieva, 3 km al sur de Seclantás, departamento de Molinos, Salta. T: +54 9 387 482-3030 IG: @cuevasdeacsibi Mail: fidoacsibi@gmail.com

La excursión sale a las 8.30 y se regresa aproximadamente a las 15.30. El valor es de $75.000 por persona. Llevar agua, vianda o frutas, protección solar, ropa liviana, calzado para caminar, gorra y lentes de sol. Se están habilitando nuevos caminos de bajo nivel de dificultad. La finca también ofrece alojamiento rural: habitación con baño privado y desayuno a $72.000 por noche. Cuenta con WiFi y estacionamiento.